Este es un relato del Baal Shem Tov. En este día mucha gente se entristece. Recordamos cosas que hemos hecho, cosas que deseamos desechar. Es necesario hacerlo este día, pero puede traer tristeza.

Existe una escuela de pensamiento que dice que uno debe estar serio. No obstante, los Kabbalistas, estaban siempre alegres. Éste era el día en que más contentos estaban.

El relato se trata de que una vez, una persona que no estaba familiarizada con Kabbalah, vino a ver al Baal Shem Tov en Yom Kipur. Todos estaban bailando y felices y esto le molestaba. Él sabía que era un día en el que uno está solemne. El Baal Shem Tov se dio cuenta que esa persona era la única que no estaba contenta. y le dijo, ven, deseo mostrarte algo. El Baal Shem Tov le tomó la mano y el hombre tuvo una visión. Vio que por arriba de todos aquellos que estaban contentos habían ángeles inscribiéndolos en el Libro de la Vida. Arriba de todos aquellos que no estaban contentos estaba todavía toda la oscuridad que ellos habían creado.

El Baal Shem Tov explica que, en este día, la clave es la certeza. Debemos estar seguros de que nuestro año ha sido preparado para ser perfecto, que toda la negatividad será eliminada. Es por eso que estamos contentos. Conocemos el poder de este día y el de nuestra conexión. Esa certeza hace que los ángeles de arriba nos ayuden a eliminar toda la negatividad.

Si hay un día en el que debemos estar plenos de felicidad es en este día. Al conectarnos con el regalo de la Luz de Biná, no estamos permitiendo que entre una onza de incertidumbre. Sabemos que toda nuestra oscuridad será depurada y que haremos que nuestra conexión con la Luz de Biná se conecte a esa perfección. Esa certeza y ese júbilo son la vasija en la que la Luz entrará.